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1654
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MISANTROPO
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FECHA: 30.04.2008 - 17:09 - Mexico
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Tenía 18 años, estaba cursando tercero medio y estaba en un curso de baile. Ya había tenido experiencias homosexuales antes, pero jamás había sentido lo que sentí ese día. Como todos los martes, estaba solo en mi casa, pues mis padres estaban comprando y yo tendría que abrir el almacén. Sin embargo, yo lo cerraba y subía a mi habitación para hablar por teléfono.
Se llamaba Ángel, tenía 21 años y según él era muy apuesto. Lo invité a mi casa y él aceptó. Estaba muy ansioso, pero no quise hacerme ilusiones. Me contó que trabajaba en el negocio de la familia, y a pesar que no había estudiado ingeniería, él trabajaba como ingeniero en la empresa de su padre. Vivía en Las Condes y había hecho su servicio militar. Eso me fascinó, pues siempre me ha gustado la imagen de hombres rudos.
Lo fui a buscar a la micro, pero no pude ver a ningún hombre con la descripción que él me había dicho. Me desilusioné, estaba todavía con la ropa de colegio y me fui a mi casa, empero mire hacia el paradero del bus nuevamente y un tipo me saludaba con la mano. Crucé la calle y me dio un abrazo. Me dijo que no quería decirme como exactamente era para que yo no me juntara con él sólo por su físico.
Era alto, tenía la piel color mate, los ojos azules, el pelo castaño claro, y un muy buen cuerpo. No pude sacar mis ojos de su torso, pues estaba con una remera totalmente ajustada a su esbelto cuerpo. Los vellos del pecho salían por el cuello de la prenda y eso me excitó mucho. Tenía la voz grave y una hermosa sonrisa. Le hacía honor a su nombre, pues realmente parecía un ángel. Tenía olor a avellanas con almendras, y era muy varonil. Se sentó en el sillón de mi casa y comenzó a mirarme. Su mirada era muy penetradora y me puse muy nervioso, luego me acerqué a olerlo y el me besó.
Fue tan lindo el beso, que me derretí en sus brazos, luego el se puso de pie y me agarró de la cintura y comenzó a besarme tan apasionadamente que no pude resistirme y me entregue a sus propósitos. Me saco de un tirón la camisa y me bajo los pantalones bruscamente, me asusté, él estaba que ardía... miré su hermosa cara de maniquí y le saqué la remera que tenía puesta, tenia su abdomen marcado y muy duro. Su pelo era muy rico y me daban escalofríos. Tomé sus yungas y metí mi mano, y fue una experiencia inolvidable, estaba tan gruesa y tan grande que mi mano no alcanzaba siquiera a cubrirla completamente. Estaba su miembro latiendo en mis manos y el cerró los ojos y exclamó un quejido de placer. La tome y me la puse en la boca. No pude ponérmela entera en la boca, era muy grande. Era de color oscuro y bien formada, luego subimos a mi cuarto y me bajó los bóxer que tenía puestos. Me miró asustado y me confesó que jamás había estado con un hombre.
Yo le tome la mano y lo dirigí a mi trasero. Él se excitó demasiado y me dio vuelta de una tomada y me agarró fuertemente el culo. Comenzó a acariciarme la espalda y se bloqueó un poco. Estaba realmente confundido, entonces se la chupé, sin importarme quedar sin aliento. Él comenzó a estallar, entonces al igual que antes me agarró fuertemente del pubis y me dio vuelta. Me apretó contra su cuerpo e introdujo de una, toda su polla dentro de mí. Sentí un pequeño dolor, pero fue tanto el placer, que me estremecí entero.
Comenzó a moverse lento y se quejaba mucho, su respiración agitada me excitaba aún más, y ya no podía siquiera suspirar, pues era tan placentero lo que me estaba haciendo que me dejé aventurar en sus manos. Luego sentí cada vez más toda su polla dentro de mí, y entraba aún más rápido y más fuerte y yo más placer sentía. Le tomé el culo para que entrara todo su cuerpo dentro mío y él más placer sentía. Me dio vuelta y me tomó las piernas y puso una a su costado y la otra en su hombro, me agarró fuertemente y comenzó a follarme como nunca. Me encantaba mirar cómo sus abdomin | | | |